Entrevista comunitaria virtual con Jose Aguilar, miembro fundador de Cenditel Por: Trabajadore

A la izquierda José Aguilar
Credito: ET

“Como hermanos latinoamericanos debemos construir un modelo científico tecnológico emancipador que transcienda nuestras fronteras”

Estamos obligados a fundar nuevas instituciones que intenten responder al momento histórico concreto que está viviendo la humanidad y el planeta. Vivir tiempos de revolución pacífica, abre momentos para revelar y resolver las contradicciones de los sistemas sociales basados en la dominación de poblaciones enteras. Tal dominación se materializa mediante el empleo de las instituciones tradicionales dirigidas, en conjunto, por el acuerdo consciente y “conveniente” de un reducido número de personas (élites). Nuestra sociedad exige un replanteamiento urgente de formas de hacer las cosas de manera coherente con el sentido revolucionario del poder popular.

El Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres (CENDITEL) es una de las instituciones del Estado que un grupo de compatriotas intentó parir con pretensión de contribuir al proceso de refundación patria consagrado en nuestra Constitución Nacional. Sus padres fundacionales, trazaron como objetivo de la institución el “Promover la reflexión, investigación, desarrollo y apropiación de Tecnologías Libres pertinentes, acordes con la sociedad democrática, participativa y protagónica de la Nación”[1]. A cuatro años de tal fundación, se hace imprescindible una revisión del proceso vivido en el seno de esta institución del Estado, como un aporte a la “Revisión Rectificación y Reimpulso” reiteradamente convocada por nuestro compañero Presidente Hugo Chávez.

En párrafos siguientes, presentamos una entrevista comunitaria virtual que, durante finales febrero de este año, le hiciéramos varios Trabajadores del CENDITEL (TC) al compañero Jose Aguilar (JA). Como miembro fundador de este centro de investigación y presidente, desde su inauguración formal, hasta principios del año 2009; es mucho lo que nos puede comentar en torno a la potencia del planteamiento de esta institución -desde el ámbito científico y tecnológico- en la construcción de nuestra patria socialista.

Quienes participamos en esta entrevista, somos parte de los grupos que fuimos escogidos para iniciar las primeras operaciones del CENDITEL, en el último trimestre de 2007. Ante nuestras inquietudes sobre las más recientes meditaciones de Jose Aguilar sobre el proceso que ha sufrido esta institución, y debido a la dificultad de mantener una entrevista presencial con él -porque se encuentra en el extranjero-; elaboramos, colaborativamente, una serie de preguntas que le fueron enviadas. Las respuestas, retornadas por nuestro compañero Jose Aguilar, resultan reveladoras. Las presentamos a continuación:

TC –Aunque conocemos los motivos histórico-políticos que dieron origen al CENDITEL quisiéramos, para iniciar esta entrevista, que nos comentaras sobre la vigencia de tus palabras de inauguración de CENDITEL[2].

JA –Están vigentes por múltiples razones. Primero, porque es un reto del país, de la sociedad venezolana, pensar en la tecnología, en sus formas de expresión, en su impacto social, en su mirada como bien publico. Es una reflexión permanente, que no termina, que alimenta la cultura de una sociedad, su hacer. Más, si partimos de la premisa que dicha sociedad esta debatiéndose sobre qué rumbo societario seguir.

Segundo, si se está hablando de formas socialistas de vida nacional en el seno de nuestra sociedad, es necesaria esta reflexión. Para las formas burocráticas tecnocráticas del estado burgués imperantes en nuestra sociedad, dicha reflexión no es necesaria. Pero en el marco de un proceso de desarrollo de un modelo societario llamado socialista es imperioso reflexionar sobre el papel de las tecnológicas en la sociedad, para emanciparse del hecho tecnológico, y poder así tener un hombre nuevo con capacidad de ver su entorno no mediado por la tecnología. Es la única manera de alejarse del encuadramiento, de la manipulación, a la cual nuestras sociedades están sometidas por las tecnologías.

Tercero, a mi conocer, en este momento no hay institución, ni organización social en el país dinamizando esa discusión, llevándola a todos los rincones. Las reflexiones sobre la tecnología y sus manifestaciones sociales, su mal llamada neutralidad, el conocimiento como un bien público, las implicaciones de ese hecho en lo social, son una necesidad si queremos aspirar a un proceso de transición realmente revolucionario.

TC –El CENDITEL desde sus ideas iniciales, planteaba, en aquel entonces, una actitud contestataria sobre los modos establecidos del quehacer científico y tecnológico, fundamentadas en las ideas de la no neutralidad tecnológica y el conocimiento como bien público. En este sentido, ¿cuáles fueron las ideas que fundamentaron la conformación del equipo inicial de investigadores y desarrolladores para darle “carne y hueso” a tal actitud?

JA –Un problema que se nos presentaba era conseguir personas con una cultura crítica del hecho tecnológico. Primero, porque los centros de investigación y desarrollo tecnológico en nuestro país están enmarcados en los esquemas clásicos de valoración de la actividad científica-tecnológica de un país consumidor de conocimiento. El aparato científico tecnológico lo que hacía era profundizar un modelo dominado por una agenda externa al país, además, alimentada por la capacidad de la nación para comprar inconscientemente, dependientemente, cualquier tipo de ciencia y tecnología, ya fuera organizacional, instrumental, etc.

Segundo, porque la sociedad venezolana no ha reconocido la importancia del hecho tecnológico en el quehacer social. El enfoque de ciertas comunidades, como las de software libre, agroecológicas, etc., no atacaban al problema político de fondo: las tecnologías encuadran nuestro hacer social. Así, era muy difícil encontrar ese espíritu crítico en estructuras sociales nacionales.

En ese sentido, el reto era buscar un equipo humano inicial que tuviera la capacidad de reflexionar, llegando a lo más profundo de las cosas, sobre el hacer científico tecnológico de manera general. Pero debíamos asumir ese reto de reflexión con un equipo que lo hiciera desde el hacer, y no solamente desde una lógica contemplativa, con un alto espíritu critico hasta de ese hacer. Eso nos obligaba a pensar en un equipo en el cual todos se enriquecieran con las miradas de los otros, rico en diversidad de experiencias de vida, de esquemas de aprendizaje, con capacidades de desaprender, de escuchar al otro, entre otras cosas.

TC –Para avanzar en tal desafío, ¿cuáles fueron las formas y modos de organización que se comenzaron a gestar dentro del CENDITEL que buscaron dar aportes sobre la gestación de una necesaria institucionalidad revolucionaria?. Dinámicas institucionales, relaciones internas y externas, equipos de trabajo…

JA –Allí hubo una evolución permanente, derivada de las dinámicas internas que iban emergiendo, alimentada por aprendizajes anteriores. En ese sentido, si bien es cierto que existía una estructura formal jerárquica, clásica de las instituciones sociales burguesas (tecnología social gerencial), nunca se puso en práctica (la misma sirvió para cumplir los marcos legales vigentes). Más bien, se prefirió dejar margen para que la institución reflexionara su forma organizacional interna, y la construyera.

En ese sentido, para ir confiriéndole esa capacidad reflexiva a la institución, se definieron seminarios de reflexión y de mirada crítica de nuestro hacer, espacios de estudio con actores externos a través de redes sociales, equipos multidisciplinarios a lo interno de la institución para proyectos específicos, entre otras cosas; la idea era que en todos ellos pudiéramos vernos y escucharnos en el hacer de los otros. Todos ellos eran vitales en una institución que tenía que salir de lo tradicional, en una institución que se creó en tiempos de revolución, para hacer emerger una dinámica de trabajo en la cual todos nos moviéramos en el marco de un espíritu critico constructivo que le diera sentido a su organización interna. Era la única forma de romper con el estrangulamiento, la deformación, que produce en el hombre el modelo burócrata, tecnócrata, del estado burgués actual. La esperanza era que esas dinámicas nos permitirían vivir en ese estado burgués sin ser avasallado por él, con la finalidad de construir el Poder Popular. Son muchos los ejemplos actuales de camaradas, o instituciones nuevas, que han sido consumidos por la lógica del estado burgués. Ante eso debíamos luchar.

También partíamos de una premisa que era que Cenditel nació para morir, y moriría cuando la sociedad Venezolana lograra interiorizar, en sus dinámicas sociales, la necesidad y capacidad permanente de reflexionar y problematizar el hecho tecnológico. De esta manera, Cenditel sería toda la sociedad venezolana, estaría presente en nuestra vida social. Es decir, ese espíritu que dio nacimiento a Cenditel estaría disperso en nuestra nación. En ese momento debería desaparecer Cenditel. Pero interpretar esa premisa, darle contenido y vida institucional, era un reto, considerando que en nuestro modelo social imperante las instituciones nacen para permanecer, para crearse condiciones de subsistencia, de amoldamiento al poder constituido vigente.

Por todo lo anterior era que la estructura jerárquica, el trabajo en parcelas (equipo financiero, equipo planificador, equipo desarrollador, etc.), entre otras cosas, era inaceptable en esa lógica institucional revolucionaria. Era la manera de escapar a las trabas que nos coloca el poder burgués del actual estado nacional. Era la manera de posibilitar una mirada libre de la estructura actual burguesa del Estado Venezolano.

Quiero hacer hincapié en el tema de la jerarquía institucional (tecnología del poder), porque una jerarquía mal llevada lleva implícito sumisión, imposición, autoritarismo, entre otras cosas, cortando toda capacidad de auto-organización y reconocimiento institucional. Nada de esto es revolucionario, es propio de la lógica burguesa de poder. Por eso debíamos pensar sobre las lógicas de poder como institución revolucionaria, para permitir la emergencia de articulaciones sociales, de re conocimiento de liderazgos naturales para acciones concretas, entre otras cosas. En menos palabras, debíamos pensar en nuevas formas de tecnologías de poder, socialistas, populares, etc.

TC: –Reconocemos que en la construcción de una institucionalidad revolucionaria, los procesos de aprendizaje y desaprendizaje son fundamentales para la creación de nuevas relaciones y modos de producción científico-tecnológicas. ¿cómo se impulsaron los procesos de formación dentro del quehacer del CENDITEL y qué importancia tenía en la cotidianidad del trabajo?

JA –Allí también hubo una constante reflexión, entendiendo que los procesos educativos llevan implícito mucha tecnología social, y tienen una gran repercusión en la capacidad crítica de ese hombre nuevo por crear. Así, pensar [estudiar] en las formas en las cuales se expresaran, a lo interno, esos procesos de aprendizaje y desaprendizaje, era fundamental. En ese sentido, varias cosas acontecieron.

En general, todas las actividades institucionales se tenían que ver como espacios de aprendizaje y desaprendizaje. Por ejemplo, los seminarios internos nos obligaban a una reflexión permanente como grupo sobre las bases que le daban cuerpo a las premisas originarias de Cenditel. Era una necesidad para comprender la razón de ser de esa organización, su papel histórico en el país y en la construcción de un modelo societario socialista. Era la forma para ir madurando las ideas, los hechos, vitales para su vida institucional. Otro ejemplo interesante a señalar fueron las dinámicas de trabajo con actores externos, que nos permitían acercarnos a espacios cognitivos desde nuestro hacer, bajo modos de reconocimiento del otro, de encuentro de saberes, de retroalimentación de nuestro hacer. En ese sentido, en todas nuestras actividades era fundamental pensar en las formas pedagógicas, en las formas de aproximación al conocimiento, en ese encuentro y solicitud de saberes.

También, justo antes de mi salida se trato de avanzar en formalizar institucionalmente las formas de encuentro de saberes. Me acuerdo que se conformó una comisión que fue pensando en muchas formas, que nos permitió ir madurando poco a poco que hacer en ese ámbito. Por ejemplo, en algún momento la comisión propuso construir estudios formales desde Cenditel, que dieran títulos del tipo de las instituciones educativas tradicionales (maestrías, especializaciones, etc.). Un temor que se presentó ante esa propuesta fue que Cenditel terminara convirtiéndose en una institución tradicional del sector universitario. También se valoro el vincularnos con actores universitarios (centros, grupos de investigación, etc.), para buscar construir desde allí propuestas formales para Cenditel.

En general, no se avanzo en esas propuestas porque veíamos que limitaban un hecho fundamental: la posibilidad de construcción de conocimiento desde el hacer, en un espacio en que nos solicitábamos entre todos aprender y desaprender para ese hacer permanentemente, desde el reconocimiento de nuestras capacidades y necesidades. Era necesario pensar en formas de encuentro de saberes para la construcción de nuevos saberes, desde el hacer tecnológico, con la humildad del que coloca su saber para la construcción colectiva del bien común. Una humildad del que entrega su saber, y está dispuesto a desaprender, para ir al encuentro de nuevos horizontes del saber. Dicho espacio debía formar parte de la dinámica institucional, constantemente, no podía verse como un ciclo que se cierra con un titulo. Tristemente, no logramos avanzar en esa idea, no logramos plasmar un proceso educativo emancipador. Solo quedaron ideas, papeles de trabajo.

TC –Sobre las prácticas concretas en el quehacer científico-tecnológico Cenditelita: ¿qué proyectos estratégicos se llevaron a cabo en el CENDITEL, cómo se gestaron y desarrollaron, cuáles fueron sus alcances?

JA –Cenditel venia explorando muchos ámbitos en los cuales se trataba de conjugar dos aspectos fundamentales: la reflexión sobre el hacer en tecnología dura y blanda, y como las dos hacían sinergia en vista a la construcción del poder popular.

Por ejemplo, el proyecto de desarrollo del software administrativo (SAID), que era un proyecto de desarrollo de software, tenía que enriquecerse con estudios sobre las formas comunitarias de organización para el desarrollo de software. Esa consideración estaba pensada desde el inicio cuando se comenzó a reflexionar sobre el desarrollo del ERP para Venezuela, además, con herramientas propias que facilitaran el trabajo colaborativo y la emergencia del control de los desarrollos. Ese último proyecto era clave para el sector empresarial Venezolano, porque los ERP imponen un modelo tecnológico empresarial en una institución (y los que tienen nuestras empresas nacionales- PDVSA, CVG, etc.- son comprados afuera, diseñados para empresas capitalistas).

Otro proyecto clave, vinculado a la industria de papel, era la concepción de un modelo de apropiación tecnológica para el país. Ese proyecto estaba ocurriendo en medio de un debate que existía en nuestro país, sobre la concepción de un sistema científico tecnológico nacional emancipador del hombre. Partiendo de esa posibilidad que se nos abrió con PULPACA, por la sensibilidad de los responsables del proyecto ante el tema, la idea era tomar un referente nacional, en un ámbito con mucha tecnología, para pensar en las tecnologías sociales implicadas en procesos reales de apropiación científica tecnológica. Conformar un protocolo de acción concreto, en un país comprador de tecnología que busca emanciparse de todo tipo de dependencia, era fundamental.

Por otro lado, la experiencia de control social de las dinámicas locales, a través de las TICs, buscaban la apropiación local de las TICs por actores comunitarios para democratizar su quehacer social. Esa posibilidad se nos presento con el problema de abastecimiento alimenticio. Básicamente, se buscaba monitorizar socialmente el abastecimiento alimenticio, de manera a controlar/regular las situaciones de acaparamiento, especulación, desabastecimiento, entre otras cosas, en cada uno de los ámbitos locales. Eso nos permitía estudiar el problema de contraloría popular, de gestión del hacer local, y el uso de las TICs en las mismas. Esa idea se la presentamos en su momento a Indepabis, y se inicio una experiencia en Los Curos, Mérida. En esa experiencia subyacía en lo concreto la semilla de un ejercicio de poder popular usando las TICs, lastima que no se entendió así.

Otro proyecto fue el modelo de planificación distribuida popular, el cual permitía construir las propuestas de gestión local, su sistematización, la monitorización de su ejecución, en espacios locales, por actores comunitarios, pero con mirada global, lo que permitía llevar un control de esa gestión (un paso fundamental en vías a la construcción del poder popular). Allí hicimos avances importantes, ya que trabajamos a nivel de las formas tecnológicas sociales e instrumentales necesarias para ello. Dicho modelo es aplicable a una alcaldía, a una organización política, a un ministerio, y en general, a cualquier institución social que permita desde abajo la emergencia de sus dinámicas sociales según las características de sus miembros sociales, de sus fines, entre otras cosas, lo cual le confiere capacidades de auto-organización. En menos palabras, dicho modelo posibilita la emergencia del poder popular.

Un proyecto también estratégico para el país era sobre el tema de seguridad informática, entendiendo la importancia del mismo por su posible gran papel de mediador social. En ese sentido, además de tener equipos que se movieron en el ámbito computacional, instrumental, desarrollando mecanismos de certificación electrónica, etc. ,también hubo equipos de reflexión para desarrollar habilidades como país en torno al tema de cyberterrorismo: manejo de emergencias, análisis de redes sociales virtuales, etc.

Algunos otros proyectos que llevamos a cabo fueron en el ámbito de la agroecología y sus formas organizacionales (por su importancia para el país en el ámbito de la seguridad alimenticia, conocimiento libre, etc.), de la simulación social comunitaria (para enriquecer los procesos de participación popular), de prospectiva científica y tecnológica (para apuntalar políticas publicas e institucionales para el sector), o alrededor de la certificación de la calidad de software (para establecer formas participativas de control de la calidad del mismo). También, en el ámbito de hardware iniciamos algunas cosas, ya que si hablábamos de conocimiento libre, de software libre, teníamos claro que no existiría ninguno de los dos si el hardware era privativo. En ese sentido, el componente de hardware debía ser estudiado (sus formas de desarrollo, sus procesos internos, etc.). También, en el ámbito de los derechos emergentes veníamos reflexionando, como una forma de contraponernos a las formas actuales de secuestro del conocimiento a través de las leyes y acuerdos internacionales y nacionales. Desde esas reflexiones debían surgir estrategias de defensa del conocimiento como un bien público. Finalmente, algunos otros proyectos y/o reflexiones que se estaban llevando a cabo abarcaban los ámbitos de Geomática, Maestro Virtual, sociedades inteligentes, telecomunicaciones, plataformas de integración, salas situacionales, gestión de gobierno y poder popular.

TC –Desde diciembre de 2009, algunos trabajadores del CENDITEL hicimos pública la denuncia del desvío de la direccionalidad política de nuestra institución[3]. Desde aquel entonces, hasta el presente, hemos desarrollado las ideas expuestas inicialmente en nuestra denuncia[4], en donde podemos decir que al presente, el saldo material de corresponder a la actitud a la cual se nos invitó desde que comenzamos a trabajar en esta institución asumiéndola como actitud de vida, ha sido: i) la salida de cinco compañeros de su relación laboral, mediante el recurso de despido y no renovación de contrato de trabajo; ii) procesos de despidos directos e indirectos, que hasta el momento alcanzan a siete (7) de nosotros; iiii) la continuidad del estilo de gestión que golpea el proyecto semilla que dio origen al Cenditel; iv) la descalificación por parte de la directiva, de nuestro accionar como trabajadores cenditelitas; v) el silencio del consejo directivo en esta crisis, y vi) el tímido acercamiento de las autoridades del Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias sobre el conflicto. Desde tú perspectiva, ¿cuál crees, fue la génesis de esta crisis institucional, de qué manera esta se fue desarrollando y cómo se refleja ésta en la caracterización de la vieja institucionalidad burguesa que aún existe en nuestro país?

JA –La crisis institucional que ustedes describen esta en el centro para lo cual estaba llamado a reflexionar Cenditel: cómo ser una institución revolucionaria en el marco de un estado burgués. Por lo cual, Cenditel debía cuestionar las tecnológicas sociales de gestión de dicho estado, y construir formas de transición a un nuevo modelo institucional. E insisto que está en el centro, porque dicha crisis era un tema de estudio natural del Centro, cuyos resultados de esa reflexión institucional se debían reflejar en el comportamiento institucional hacia sus miembros (en su hacer). En ese sentido, las respuestas institucionales no podían ser las tradicionales de una institución burguesa: despido, maltrato, silencio, aislamiento.

Eso implicaba que debían manifestarse formas en que los miembros de la institución se encontraran desde la diversidad y contradicción en sus haceres, de tal manera que la institución aprendiera a auto-regularse, a auto-ajustarse. Debían aparecer formas de escucharse, de solicitarse, de reconocerse. A partir de allí debían abrirse los canales para que emergieran esos nuevos modos organizacionales compartidos/construidos comunitariamente desde los afectos. La soberbia, la intolerancia, no son aceptables en el marco de una institución revolucionaria.

Por otro lado, particularmente creo que los constantes cambios en el Ministerio hizo que no se comprendiera ni lo que se venía haciendo, ni la tarea importante que tenia Cenditel para el actual proceso. Solamente en su creación se tuvo claro la idea. Después vinieron varias veces cambios en la cabeza del Ministerio que degeneraron en muchas incomprensiones. Me acuerdo todo el trauma que fue conseguir el presupuesto para su primer año de vida completo. Tuvimos que movernos por todas las vías que teníamos a la mano para que los recursos empezaran a llegar.

Aquí se pone de manifiesto un gran problema que esta teniendo el actual proceso: no se han definido políticas públicas revolucionarias para el sector científico tecnológico. Cada nueva gestión ministerial ha venido con sus ideas, sus caprichos, rompiendo y desconociendo muchas veces todo el esfuerzo que se había hecho antes (esto me recuerda los cambios de gobierno de la cuarta). Cada ministro ha tomado decisiones, que en algunos casos, ha devastado lo que se venía haciendo. Así, planes nacionales, misiones nacionales, proyectos estratégicos, se han quedado en el camino. Esa incomprensión ministerial, aunado al silencio, permite cualquier deriva institucional.

Ahora, esto es muy peligroso en un contexto de cambio, porque no lo posibilita. Particularmente, definir políticas públicas que permitieran la transición a un modelo socialista científico tecnológico era una necesidad. Esa tarea ministerial está pendiente, y el papel de instituciones como Cenditel en ese proceso es vital. Este proceso de cambio no ha logrado avanzar por la imposibilidad de estabilizar procesos transformadores. Eso, aunado al descuido en las formas, al desvío en los proyectos estratégicos, al abandono de experiencias exitosas, entre otras cosas, esta carcomiendo al proceso revolucionario.

TC –Hoy, nuestro país es epicentro de refundación patria, buscando dar ejemplo al mundo entero de que podemos avanzar hacia un estilo de sociedad sustentable, basado en nuestras raíces Bolivarianas, Robinsonianas y Zamoranas haciendo ejercicio de una ética socialista. ¿cómo visualizas los retos-desafíos nacionales desde la esfera científica-tecnológica, sobre una nueva geometría de poder, unas nuevas relaciones sociales de producción y una nueva institucionalidad acorde con el Estado Comunal que como pueblo-en-revolución construimos?

JA –En todo lo que comentan allí hay mucha tecnología social, para el ejercicio del poder, para la organización del estado comunal, para establecer esas relaciones de producción. Para estar a tono con esos retos societarios, debemos repensar la lógica científica tecnológica que viene imperando en el país, pero bajo una forma que no dependa de los actores de turno del estado burgués (llámense ministros, gobernadores, etc.). Para ello, es fundamental construir las bases de un modelo científico tecnológico revolucionario desde las bases (trabajadores, tecnólogos, investigadores, innovadores, etc.).

La sociedad venezolana no ha logrado insertar la problematización del hecho científico tecnológico como un elemento dinamizador de su quehacer. Por consiguiente, las evoluciones que hemos tenido han pasado por regresiones importantes. No hemos logrado consolidar prácticas, no generamos políticas públicas, no establecemos formas organizacionales, que nos digan que estamos conformando ciencia y tecnología revolucionaria para un proceso de transición. Los hechos aislados no hablan por el país, y aquí lo importante es este último. Esa mirada estratégica de la ciencia y tecnología es clave también para América Latina, en las nuevas relaciones por construir entre nuestros pueblos. En ese sentido, como hermanos latinoamericanos debemos construir un modelo científico tecnológico emancipador que transcienda nuestras fronteras. Y es hoy, ya que mañana es tarde. El momento histórico nos obliga a no fallar en esa tarea.

TC –¿Cómo consideras, ante lo que expones, y sobre el Cenditel proyecto-semilla y el Cenditel-posible; que como institución podríamos aportar a la realización de tales retos desafíos?

JA –En este momento, ante las realidades actuales, ante el secuestro de las instituciones sociales del Estado por la lógica burguesa, por la imposibilidad de construir desde ellas, quizás es mejor generar semilleros de reflexión científica tecnológica al margen del poder constituido burgués, desde las experiencias locales. Creo que es desde donde hay una posibilidad para que el proceso de cambio se profundice. Además, está en la premisa inicial de Cenditel cuando decíamos que debía desaparecer cuando la sociedad Venezolana se impregnara en su hacer de esas ideas que le dieron su nacimiento. Desde el actual poder constituido burgués (ministerios, gobernaciones, partidos, etc.) es imposible avanzar. Allí están las caras nuevas de la burocracia que cercena los procesos de cambio, que está secuestrando la transición hacia el socialismo. Abrir espacios populares de construcción desde abajo, desde las interacciones locales, de un nuevo quehacer científico tecnológico, es lo que posibilitara formas revolucionarias del mismo. ¿Tendremos tiempo? ¿Los enemigos internos y externos nos pararan?.

Hay que seguir pensando en la nueva institucionalidad revolucionaria, en sus formas de organizarse y dirigirse. Como se deben expresar sus mecanismos de auto-organización, derivadas de las dinámicas que emerjan de sus interacciones internas y con su entorno. Hay que seguir pensando en cómo dichas instituciones pueden adquirir capacidades de auto regularse en una lógica comunitaria y no de auto sustentación, es decir, que el entorno comunitario en el marco del ejercicio del poder popular vaya dictando la vida organizacional. Hay que seguir pensando en las formas de organización social que permitan la vinculación de actores sociales en el ejercicio de ciudadanía, en un espacio de encuentro de saberes, de mirada reconocedora del otro. Hay que seguir pensando sobre las tecnologías del poder, los posibles secuestros del ejercicio del poder popular que las mismas permiten, o por el contrario, como algunas lo facilitan.

Por otro lado, hay que identificar las posibilidades concretas existentes, o de concebir, espacios reales de ciencia y tecnología emancipadores del hombre, para acercarse, acompañarlos, fortalecerlos, protegerlos. Desde allí, desde abajo, es necesario reflexionar sobre como posibilitar la emergencia de un sistema científico revolucionario.

TC –Para finalizar, por ahora, y agradeciéndote esta entrevista-conversatorio, ¿qué mensaje darías a todas y todos los trabajadores del CENDITEL-posible, que hoy hacen vida y a través de sus prácticas, nuestras prácticas, construimos -o no- una nueva institucionalidad y una nueva ciencia y tecnología para -y con- nuestro bravo pueblo venezolano?

JA –Antes que nada, deben iniciar con una fuerte crítica revolucionaria hacia ustedes mismos, lo que han hecho hasta ahora, donde están, qué están haciendo. Inicien humildemente con reconocer que errores han podido cometer en ese proceso de construcción del socialismo desde el hacer de ustedes, como actores de ese sistema científico tecnológico actual. A partir de allí, develen secuestros, divorcios, maltratos, no para señalar, sino para desde allí aprender y construir nuevos modos sociales. Eso les permitirá solicitar actores y procesos, definir formas de acercamientos, reconocer experiencias exitosas, etc., para que de esta manera puedan unirse a procesos reales de emancipación científica tecnológica, necesarios para la transición al socialismo.

Entrevistadores:

Freddy Arráez – Hector Colina – María Andreína Espinoza – Hector Lira – Agustín Marcos – Igor Muñoz – Reinaldo Carrasquero – Freddy Toro – Ricardo Viloria – María Virginia Espinoza – Leonardo Caballero – Juan Bastidas – Oscar Mogollón

Trabajadores de Apropiación-Investigación-Desarrollo-Reflexión en Tecnologías Libres, por el CENDITEL

Notas:

[1] Ver: Misión de CENDITEL. http://www.cenditel.gob.ve/Mision

[2] Las palabras de Jose Aguilar ,en la inauguración de CENDITEL, pueden ser leídas en http://www.aporrea.org/tecno/a27122.html

[3] Ver: Al revolucionario Pueblo Venezolano. Manifiesto de Trabajadores de CENDITEL

http://www.aporrea.org/tecno/a91872.html

[4] Ver:

CENDITEL: ¿Espacio de Lucha Científica-Tecnológica y de Formación Revolucionaria?,

http://www.aporrea.org/tecno/a93257.html

CENDITEL: Una práctica de gestión seudo-democrática

http://www.aporrea.org/tecno/a94183.html

Aportes para la Reflexión sobre Direccionamiento Político institucional

http://www.aporrea.org/tecno/a98537.html

Caso CENDITEL: Contribución a la construcción de una nueva institucionalidad para el Estado Revolucionario

http://www.aporrea.org/tecno/a100182.html

Caso CENDITEL: Parte de Batalla Política por una nueva Institucionalidad Revolucionaria

http://www.aporrea.org/tecno/a100377.html

Ciencia, conciencia, experiencia (I)

http://www.aporrea.org/tecno/a115425.html

Ciencia, conciencia, experiencia (II)

http://www.aporrea.org/tecno/a115482.html

Preguntas emergentes desde el conflicto Institucional del CENDITEL

http://aporrea.org/tecno/a115697.html

cenditelpatria@gmail.com

http://cenditelpatria.blogspot.com

http://twitter.com/cenditelpatria

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